Seguidores

miércoles, 12 de septiembre de 2012



Vivimos en una sociedad donde el romanticismo no existe, donde los pintalabios son más importantes que las personas, donde el dinero es lo único que importa. Y donde todos somos egoístas. Todos.
Aquí, hay tres tipos de personas.
Están las chonis y putas, las que todos conocemos.
Después están las personas que se quejan de esta sociedad, que van de buenas, y en realidad, son como las anteriores, las falsas.
Y después hay un pequeño grupo de personas que vivimos soportando cada día como el primer grupo nos discrimina, se burla de nosotros. El grupo de los que aguantamos la sociedad, esperando que algún día podamos ser felices, sabiendo que en realidad, nuestro destino es vivir eternamente así.
El primer grupo es la sociedad en sí, son los culpables de que vivamos así. Y son los más numerosos. Seguro que el noventa por ciento de tu clase es de este grupo.
El segundo grupo es el que más daño hace. Son los que te hacen pensar que son como tú, los que te hacen sentir la mejor persona del mundo, los que te dan esperanzas de vida y luego, te muestran su verdadera personalidad. Sí, como podréis adivinar, he sido víctima del segundo grupo. Y del primero, también.
El tercer grupo es el más pequeño y más difícil de diferenciar. Gran parte de nosotros, somos unos pesimistas, que hemos sufrido demasiado y tenemos miedo a volverlo a hacer. Somos una panda de cobardes, con miedo a vivir. Unos soñadores.
Aunque en el tercer grupo también hay unos cuantos, un uno por ciento, que siguen luchando. Que creen que es posible un mundo feliz. Que son optimistas.
Pero al final, todos los grupos somos igual de malos. Sí, el tercero también. Porque como he dicho al principio, somos egoístas. Yo lo soy, y tú también.
¿Acaso me niegas que muchas veces pasas el día pensando en lo triste que es tu vida? Pues eso ya es egoísmo, al fin y al cabo,  solo has estado pensado en ti ¿Acaso me vas a decir que cuando decías que tu vida no valía la pena, te paraste a pensar en la de los niños que no tienen nada que comer? Podrás decirme que has ayudado a mucha gente, que eres humilde y bla bla bla. ¿Has ayudado? AJAJAJAJA Que risa. Habrás ayudado a tus amigos,  pero ¿te has parado a pensar en por qué lo haces? Lo haces para que vuelva a estar bien y poder seguir haciendo el loco, por lo tanto, lo haces por ti. Egoísmo otra vez.  Vale, puedes haber ayudado a algún amigo, porque realmente te dolía a ti que el estuviese mal ¿Pero no es eso lo mismo de antes? Le ayudas para estar bien tú.
No me niegues que has preguntado “¿Qué tal?” sin importarte una mierda como esté el otro, solo para que te preguntaran “¿Y tú?” y decir mal, para que te animen. Egoísmo everywhere. Porque como dice mi profesora de religión,  lo bueno no está en ayudar a tus amigos, sino en ayudar a tus enemigos. Y esto no significa que tengas que ir a consolar al guay que se mete contigo en clase. Significa que generosidad , está en ayudar a la gente que no significa nada para ti. Así que, desde ahora, cuando veas a una chiquilla llorando en un banco del parque, cuando veas a una adolescente perdida llorando en el baño, no huyas, acércate a ella y dile “Todo va a estar bien” y abrázala. Quién sabe, quizá esa chica, acabe siendo importante para ti, quizá acabe siendo la que te de fuerzas para seguir.
Puedo decir que hay personas que realmente ayudan a gente que no significa nada para ellos, al fin y al cabo, las personas más importantes de mi vida, aparecieron así. Y creo que, aunque empecé siendo una chiquilla llorica y cobarde, a la que solo animaban, he conseguido, con el tiempo, adentrarme un poco en sus corazones. Así que, no te cierres puertas, todo es posible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario